Compartir

Antes de comenzar decir que si hay alguien que sea adepto a Steve Jobs, que le añore y reconozca su impresionante avance en el mundo tecnológico, ese soy yo. Pero hoy quiero mostrar algunas anécdotas o curiosidades que muestran la cara menos conocida del genio de suéter negro y vaqueros.

Ha llovido mucho desde aquel 1 de abril en que Steve Jobs fundara Apple Computer junto a Stephen Woozniak y el menos conocido Ronald Wayne. Mucho tiempo en el que Steve Jobs ha creado y lanzado algunos productos que nos cambiaron la vida como fueran el iPod, el iPad o el tan amado (y odiado por muchos) iPhone. Pero en este tiempo Steve Jobs también se ganó el honor de ser un ilustre genio con su particular y difícil carácter. Y es que ya dicen que todo genio tiene que tener alguna tara.

Una vida rodeada de mitos y leyendas

El propio Steve Jobs llegó a decir en alguna ocasión en círculos íntimos que existía una conspiración en su contra, especialmente tras su despido de Apple en 1985. No sabemos si realmente ha existido una conspiración como tal, pero tampoco podemos desmentir dicha información. El caso es que Jobs, aun creyendo firmemente en ello, no dejó nunca de luchar por dejar su nombre en la historia.

Uno de los puntos que más controversia y leyendas ha generado es el fuerte carácter que tenía y que, según palabras de algunos, hacía realmente difícil el trato personal. Algún que otro trabajador, que estuvo cerca de él, ha relatado la tremenda dureza con la que se dirigía a los empleados cuando estos cometían algún error. Algo que contrasta con otros que definían esa dureza como forma de motivación.

Siendo honesto y sincero no he querido resaltar mucho este apartado en el que el fuerte carácter de Steve daría para mucho más. En la balanza creo que al final pesa más el bien que hizo que los errores que se le puedan achacar a su personalidad. Además me atrevo a decir que nadie de los que estamos aquí hemos conocido personalmente a Steve para poder juzgar con objetividad todo ello. Al fin y al cabo, todos, en mayor o menor medida, tenemos nuestro carácter y no somos tan mediáticos como lo es aún a día de hoy Jobs.

¿Tenía un acuario con pirañas?

Una de las leyendas más comentadas que existe es la de que Steve Jobs tenía un acuario con pirañas en su despacho. Algo que, sin ser realmente descabellado, si sería cuanto menos curioso y particular.

Steve Jobs en la presentación del primer iPod

En ese mismo acuario dicen también que se ahogó uno de los primeros prototipos de iPod y es que cuando en Apple se estaba trabajando en el iPod, Steve se empeñaba una y otra vez en dejar claro que debía ser un aparato de reducido tamaño para que se hiciera lo más cómodo posible al consumidor. Cuando los ingenieros del reproductor creyeron tener ya un prototipo ideal, se lo llevaron a Steve a su despacho y éste, ni corto ni perezoso, tiró el iPod a un acuario e hizo observar a los ingenieros como iban saliendo burbujas del aparato. Steve remató la escena con un “¿Veis? Eso es porque aún hay espacio ahí dentro. Hacedlo más pequeño”.

En casa del herrero, cuchillo de palo

Steve fue el padre de las computadoras Apple, de los iPhone, los iPad… pero también fue padre de tres niñas y un niño. Aunque una de las hijas bastante polémica ya que no quiso reconocerla, pero eso es caso aparte. Precisamente de sus hijos se dice que poco, o a veces incluso nada de acceso podían tener a la informática.

Es paradójico que una de las grandes figuras que ha hecho tanto por el avance tecnológico, capara a sus hijos del uso de estas mismas. ¿Se podía inventar el iPhone y sin embargo no dejar a tus propios hijos que lo utilizarán? La respuesta es no, y sí. No les prohibía el uso del iPhone pero si les limitaba las horas de uso y les advertía seriamente de algunos peligros que tiene la red y contra los que Apple no puede luchar por que depende del propio usuario que esté usando el dispositivo. Al fin y al cabo, no se comportó de forma muy distinta a como se comportan muchos padres con sus hijos a la hora del uso de la tecnología.

Steve Jobs y el Macintosh
Steve Jobs y el Macintosh

Lo que si choca es que durante mucho tiempo, se dice, que en casa de Steve solo había un ordenador y estaba situado en su despacho. Impidiendo de esta forma que sus hijos tuvieran acceso a él. Desconocemos si ese ordenador era un iMac o un MacBook pero queremos pensar que era de Apple, ya que no creemos que Steve perdiera tanto la cordura y coherencia como para tener un sistema de Microsoft. Aunque con Jobs nunca se sabe.

Añadir como mera anécdota que en una ocasión una periodista le pregunto a Jobs si sus hijos también adoraban el iPad, a lo que éste contestó con un rotundo “ellos no lo usan”.

Obsesión por la perfección en sus productos de Steve Jobs

Muchos de los que hoy poseen un Apple Watch dicen que Steve Jobs nunca hubiera lanzado este producto en el momento y de la forma en la que lo hizo Tim Cook (actual CEO de Apple). Y es que bajo el sistema watchOS, el reloj de Apple se ha convertido en un controvertido producto debido a algunas de sus carencias y limitaciones. La verdad es que choca de frente con el fuerte empeño que tenía Steve por lanzar el producto perfecto.

Steve Jobs (dcha) junto a Jonathan Ive (izqda)

Se dice que el fundador de Apple estuvo trabajando en el primer iPhone durante muchos años hasta que se presentara de forma oficial en 2007. Algunos incluso hablan de 20 años. La espera no desesperaba a Jobs, siempre y cuando se cumpliera el canon de que el producto era perfecto y no tenía fallos.

Al igual que con la anécdota del iPod y las pirañas, son varios los productos que Steve habría desestimado por no creer en su diseño. Steve era un obseso del diseño y constantemente visitaba a los diseñadores (con Jonathan Ive a la cabeza) para hacer que el aspecto del producto en el que se estaba trabajando fuera perfecto y gustara a la mayoría del público.

Conclusión: una personalidad única

Steve Jobs, genio y figura. Se podría decir que es tan amado como odiado, pero me atrevo a decir que ahora que han pasado 6 años de su fallecimiento, se empieza realmente a valorar con cierta objetividad su trayectoria, y muchos de los que antes detestaban su persona se han quedado en un punto intermedio. Lo que está claro es que Jobs fue único y no dejo a nadie que lo conoció indiferente.